Etnia: Judía
Religión: Judío
Profesión: vendedor de objetos místicos
Localización: Nueva York, Estados Unidos
Edad: 34
Estado Civil: soltero
Grado de conocimiento: ocultista
¿Quien es Abraham bin David?
Este hombre es uno de los más reputados vendedores de bienes mágicos y ocultos de la ciudad de Nueva York, ciudad en la que se encuentra su tienda The Open Eye. A mayores, en la mayor parte de círculos ocultistas de la costa este americana y, en especial, entre aquellos de origen hebreo, a Abraham se le reconoce una de las mayores colecciones personales de conocimientos y objetos extraños, que atesora en un pequeño museo personal en su casa, encima de la tienda. Pero, sin duda, lo que la mayor parte de la gente tiene que admitir es que es uno de los mayores expertos de todo Estados Unidos en la cábala y el misticismo de su pueblo, aún cuando Abraham realmente no parece ser un practicante muy ortodoxo de la religión que profesa.
¿Cómo es Abraham bin David?
Entrar en The Open Eye y no sentirse impactado por el dueño es, sin duda, una tarea difícil. Con cerca de dos metros, Abraham es un hombre físicamente impresionante. Un ancho de hombros digno de un jugador de rugby, su altura y su angulosa cara se unen para dar la impresión de ser un bruto descerebrado, cosa desmentida rápidamente por sus inteligentes ojos azules. El pelo, como es tradicional en su pueblo, es negro, y lo deja caer largo y descontrolado en torno a su cara. Esta tiene una piel gruesa y dura, con algunas marcas en múltiples puntos y unos labios anchos y carnosos; pero lo que más destaca en ella es, sin duda, la larga cicatriz que la recorre desde el pómulo hasta el mentón. Sus ropajes suelen ser sobrios, negros y poco llamativos, destacando únicamente de modo ligero la estrella de david de plata que lleva colgada del cuello, aunque normalmente no se vea al estar bajo las ropas. Camina apoyándose en un bastón largo y negro terminado en un cabezal también de plata, porque parece que su pierna derecha no funciona correctamente por alguna razón de la que Abraham nunca habla. Bueno, lo cierto es que su voz grave y rasposa no suele ser escuchada más de lo estrictamente necesario.
Lamento que este artículo no vaya acompañado de una foto, pero me temo que él se negó a posar ante nuestras cámaras.
Lamento que este artículo no vaya acompañado de una foto, pero me temo que él se negó a posar ante nuestras cámaras.
¿Cual es la historia de Abraham bin David?
Lo cierto es que, a la hora de escribir este artículo, me ha sido complicado recolectar la información sobre la vida de Abraham que él guarda celosamente para si mismo. Investigando entre la hermética comunidad judía de Nueva York conseguí poco más: hijo de un rabino, Davin bin Jacob, siempre parece que este joven estuvo atraido por las ciencias ocultas. Es el tercer hijo de la familia, con un hermano mayor y una hermana mediana, Darla, con la que parece guardar una relación muy cercana, probablemente de las únicas relaciones fuertes que tiene este misterioso individuo. Entró a trabajar en The Open Eye cuando era propiedad de su predecesor, aunque rápidamente se hizo con el control y transformó la tienda de un lugar de venta de objetos para curiosos a un lugar donde los verdaderos conocedores de lo oculto podían encontrar sus suministros, lo cual parece haberle funcionado muy bien económicamente. Con el tiempo, Abraham habría heredado/comprado la tienda de su predecesor cuando este se retiró y comenzó su colección personal que pocos han visto. En algún momento del año pasado, algo pasó para que Abraham ganase su cicatriz en la cara (y se dice que, también, en otros sitios), así como lo que le pase en la pierna, pero no se sabe con certeza y los rumores al respecto son numerosos.
¿Cómo es el perfil psicológico de Abraham bin David?
Gracias a mi experiencia trabajando construyendo perfiles psicológicos y a mi tiempo, breve, con David, he conseguido construir un perfil aproximado de su personalidad. David es claramente una persona retraída, quizás con algún rasgo incluso de autismo ocasional. Las interacciones sociales lo hacen sentir claramente incómodo y prefiere mantenerlas claramente en el entorno de lo profesional o, como mucho, en el de sus estudios. Es mejor escuchando que actuando, pero innegablemente es un hombre de una gran y vívida inteligencia, y un mayor conocimiento de lo oculto. Y me parece intuir que, a su callada manera, muestra un gran valor. Lo que está claro, en cualquier caso, es que su contacto con lo oculto le ha separado aún más del mundo social natural, reforzando su retraimiento y aislándolo de la mayor parte de la gente que le rodea, con los que mantiene como mucho relaciones de intercambio de bienes o conocimientos. Únicamente, según dicen, su hermana Darla es capaz de penetrar las sólidas defensas de soledad que se ha construido para si mismo.
¿Cómo es The Open Eye?
Empecé a escribir este artículo precisamente por lo fascinada que me dejó esta tiendecita localizada en el centro de Nueva York, a unas pocas calles del emblemático Times Square. En un entorno de altos edificios y rascacielos, la planta baja de uno de estos de pronto rompe la estética de cristal y acero para ser un frontal de madera con amplios ventanales llenos de objetos extraños y con sólidas cortinas rojas. Encima de la puerta de entrada está el rótulo The Open Eye, bajo el cual se ve un ojo abierto en el medio de la palma de una mano.
Entrar al interior es sumergirte casi físicamente en lo oculto. Lo primero que asalta los sentidos, en la tenue iluminación de la tienda, es el intenso olor a incienso, a madera vieja y a objetos antiguos. Es casi una bofetada física de lo intenso que es, acompañada por el tintineo que hace la puerta al abrir por la campanilla que cuelga en su interior. A medida que uno se acostumbra a la iluminación rápidamente empieza a ver los objetos que le rodean: una enorme bola del mundo de cierta antigüedad, la gárgola que vigila la puerta, los anaqueles con libros polvorientos, los objetos religiosos de religiones muertas hace largo tiempo, otros objetos inclasificables como cascos militares o piedrecitas de colores, bolsitas con suministros de especias o materiales para rituales, y un largo etcétera. Al final de todas estas hileras ordenadas de objetos variopintos se encuentra el mostrador de caoba, grande y recio, con más objetos de todo tipo colocados encima del mismo y un pequeño llamador de latón para atraer la atención de David si este no se encuentra en la parte frontal sino en la trasera, pasada una pesada cortina de tela negra. Sobre este mostrador se puede leer el lema: a través de los diez, hasta el uno.
Lo que queda detrás de esa tela me temo que me es desconocido, pues David no deja a demasiada gente entrar en el corazón de su ojo. Supongo que, en algún lugar ahí detrás habrá unas escaleras para subir a la segunda planta, donde bin Abraham tiene su residencia, justo debajo de las oficinas que ocupan el resto del alto edificio. Pero los misterios que puedan ocultarse tras esa cortina negra sólo unos pocos han podido descubrirlos.
-----Michelle Jordan, Hidden London, edición del 13 de Abril de 2012



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