sábado, 24 de mayo de 2014

La Historia de Markus Keppler

Blog de la Calavera Susurrante
Post subido por El Susurro
10/8/11

Markus Keppler es de esas figuras claves en el ocultismo serio y que, sin embargo, se pierden entre los resquicios del mundo, lejos del reconocimiento que a menudo le sería debido. Es un genio incomprendido, aunque ha sintetizado como poco la visión más modernista del ocultismo en sus palabras y pocos han sentado cátedra como él. Aunque el de la noche sea un mundo dominado por las visiones tradicionales, aquellos que buscan modernizarlo a menudo acuden a Keppler como fuente de información e inspiración. Pero, ¿quien fue Keppler?

Keppler nació en Münich un lluvioso diciembre de 1899, a punto del cambio de siglo. Hijo de August Keppler, un aristócrata de una familia venida a menos pero que conservaba una fuerte influencia en la corte del Emperador Austro-húngaro, su vida desde temprano se vio marcada por la sombra de su padre. Y no es para menos. August era un miembro influyente en la corte no sólo por su habilidad para la política y su sangre azul, sino también por sus conocimientos del mundo de lo oculto, hasta el punto en que se lo conocía como un importante mago entre numerosos círculos de ese final de la era victoriana, tan fascinado por nuestro mundo oculto a la luz del sol.

Markus, precisamente por rechazo a su padre, se inclinó por el mundo diurno desde el principio y militó durante su adolescencia en numerosos movimientos de corte nacionalista. No es de sorprender que, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, el joven Markus se alistase en el ejército austrohúngaro como voluntario, listo para luchar por su patria. Este hecho cambiaría su vida por completo.

En 1916, él y su regimiento fueron movilizado a un frente que se encontraba en plena ebullición de combates. La Gran Guerra había cobrado toda su fuerza y la línea entre Francia y Alemania era un campo de batalla sin cuartel. En las estribaciones montañosas justo al norte de Suiza, la batalla era particularmente encarnizada, dirigida por dos oficiales que no estaban dispuestos a ceder ni un ápice de terreno. Allí, los nidos de ametralladoras tenían amplio línea de tiro y las trincheras estaban saturadas de heridos y muertos.

Allí, entre el terror de la muerte y el hedor de los cadáveres, entre las bombas de mortero y el gas mostaza, es donde Markus se encontraría a si mismo tal y como lo conocemos. Por primera vez se halló frente a frente con lo sobrenatural, lo que él llamaría un Eco, y eso lo cambió para siempre. Por las pocas cartas que han sobrevivido de la época, al principio se trató de resistir a darle ninguna interpretación sobrenatural, pero al final fue inevitable que lo viese por lo que era. Keppler continuaría la tradición ocultista de su padre, pero desde una óptica completamente diferente.

Regresó a Münich tras el final de la guerra, en 1918, a la mansión familiar que claramente había decaído. Ante la paz forzosa y las condiciones impuestas por los vencedores que destruían al Imperio Austrohúngaro, con su reputación destrozada en la corte por sus rivales políticos, su padre August se había colgado en su despacho el año anterior. La familia había perdido posición y preeminencia y ahora apenas podía avanzar bajo el liderazgo del hermano mayor Herman.

A Markus esto no le afectó en exceso, centrado como estaba en entender los nuevos fenómenos. Entendía la importancia de lo sobrenatural, pero su enfoque era nuevo. Heredero de las visiones sobre la nueva parapsicología, devoró la obra de Freud, los análisis sobre tribus y demás hechos desde la antropología, etc. Lo sobrenatural, como fuerza universal, comenzaba a cobrar sentido en su mente.

Fueron años de estudio y aprendizaje que le llevaron a viajar por numerosas partes de Europa y el Mediterráneo. En 1921, por ejemplo, pasó el año entero en Escandinavia, buscando aprender de las runas y hechicerías nórdicas. Hay registros de él en Egipto al menos seis meses en 1923 y en Grecia un tiempo indeterminado durante 1926.

En 1929 se muda a Berlín, sin embargo, terminando su primer periodo de nomadismo. No se sabe qué le llevó a mudarse allí exactamente, pero probablemente fuera relacionado con la comunidad ocultista creciente que comenzaba a reunirse en la ciudad. Se sabe que, a través de ella, tuvo numerosos contactos con el Partido Nazionalsocialista a partir de 1931 y se considera una de las influencias principales que llevarían a la deriva sobrenatural en algunos de los integrantes del Partido. Sin embargo, Markus había visto de primera mano los estragos que causaba el nacionalismo y, a medida que el partido Nazi cobraba fuerza, Markus fue tomando distancia. En 1935, temiéndose lo peor, abandona la ciudad y pasa una breve temporada en la mansión familiar (que sería arrasada durante la Segunda Guerra Mundial) antes de comenzar un nuevo periodo de vagabundeo por el mundo.

Así, hay registros suyos en sitios tan dispares como Sudáfrica en 1938, el Congo al año siguiente y Nigeria en 1940. Según parece, comenzó a estudiar el funcionamiento de las religiones primitivas en África durante esas estancias. En 1942 reaparece en Jamaica, estudiando voodoo, y 1945 está en Méjico. No se sabe nada de él hasta 1946, que tenemos algunas referencias suyas dispersas en Oriente, de poca credibilidad teniendo en cuenta que era una zona aún conflictiva tras la Guerra.

El rastro se recupera en serio en 1951, cuando reaparece en Argentina de la mano de su esposa, María Keppler, una mujer frágil y de voluntad más bien sumisa. Es el prototipo de mujer capaz de aguantar a una personalidad tan fuerte y complicada como la de Keppler. En Buenos Aires permanecerá la mayor parte de la vida que le queda, estudiando y trabajando en la mayor parte de su obra. Abre una tienda/consultorio sobre lo oculto, más con intención de obtener ingresos que otra cosa, pero la mayor parte del tiempo lo dedica a leer y a escribir.

Aunque ocasionalmente se le ve socializar con la gente de cierto nivel de la sociedad del Buenos Aires del momento, la mayor parte del tiempo lo dedica a publicar los libros que hoy le conocemos: Lo Racional y lo Irracional (1953), Angeles y Demonios Desmitificados (1956), Juegos Divinos (1960). Pero será a partir de 1961 cuando Markus Keppler demuestre su madurez en el conocimiento de lo oculto y comience la redacción de su mayor obra Más Allá de la Cordura. Le llevará cinco años escribir el libro completo y uno más corregir y cambiar aquello que no le convence.

Será en 1967 cuando su obra magna esté terminada y, con ella, la vida de Markus Keppler, el gran teórico de lo oculto. El mismo día que hoy, hace ya muchos años, Markus fue encontrado ahorcado como su padre en su despacho. En su mesa de caoba estaba la primera copia del libro, que después sería reimpreso ocasionalmente, y sobre ella una nota manuscrita de puño y letra del mismo ocultista:

"A aquel que siga mi camino, le deseo más suerte de la que tuve yo."

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