El origen de este violento culto es, cuanto menos, poco claro. Algunos
señalan al final de la Edad Media, otros un poco antes, otros tal vez
después. Lo que está claro es que existía en el siglo XVI, en una Gran
Bretaña cubierta por el caos de las reformas religiosas, las guerras
civiles y las cazas de brujas, herejes y traidores. Es una época muy
turbulenta, llena de muerte, luchas y conflictos, donde la autoridad y
el poder se encuentra cuestionado y sometido a sucesivos ajustes. Es una
era de caos y descontrol.
Este es, precisamente, el motivo de la existencia del Culto. Desde que
tenemos constancia de él, el Culto está dedicado a la adoración/control
del Dios Ciempiés, un ser divino, único y todopoderoso dedicado a la
destrucción caótica y sin orden. Un buen reflejo de la época en la que
vivían, desde luego. El Ciempiés rodearía el mundo permanentemente, y,
ahí donde posase uno de sus innumerables pies, se extendería la
violencia y la muerte. Es, sin duda, un Culto Entrópico, cercano en
muchos aspectos a los cultos a la muerte.
Con esta premisa básica, durante todo el siglo XVI y buena parte del
XVII, el culto llevo adelante una actividad violenta muy continuada de
cara a restaurar el "orden", o lo que ellos considerasen orden. El hecho
de que el culto estuviese principalmente extendido por la campiña
británica fue, sin duda, de gran ayuda en esto, ya que aunque sus
miembros eran pobres y sin poder, podían controlar pequeñas zonas
alejadas del control de la nobleza e imponer su orden. Incluso, en
ocasiones, se enfrentaron a la nobleza, aunque sin demasiado éxito.
El final del culto está tan poco claro como su origen. Algunos
historiadores señalan que sus actividades continuamente violentas
acabaron siendo acalladas por una nobleza que consolidaba su poder con
el cambio de siglo, hasta que fueron eventualmente cazados. Otros están
de acuerdo con la teoría de la caza, pero señalan que sería una caza
religiosa, incida originalmente durante las purgas católicas y
anglicanas una vez que esta iglesia se consolidó como la principal en las islas. La otra teoría principal es que, simplemente, desapareció debido al proceso de urbanización: a medida que la gente migraba a las ciudades y abandonaba el campo, o incluso emigraba a las nuevas colonias como las Américas, el poder del culto se debilitaba hasta simplemente desaparecer, incapaz de asentarse en el mundo nuevo y cambiante que ya no tenía tanto caos como para necesitar tanto orden.
A la hora de recoger sus prácticas, la verdad es que poco se conserva de ellas y, la mayor parte, es superstición difícil de comprobar. Las pocas historias escritas en informes y juicios que quedan los acusan de herejía, ritos heréticos y aquelarres, normalmente. En numerosos casos aparece también que, según los jueces, han sido hallados culpables de ser capaces de lanzar un "mal de ojo" que mataría a la persona que lo sufre de una muerte natural aparentemente, pero artificio del demonio al que se supondría que sirven. A menudo, los cargos también incluyen incesto, infidelidad y, en ocasiones, homosexualidad; sin embargo, esto aparece sólo en algunos casos, de modo que no parece que sea atribuíble al culto en su conjunto.
Sea como fuera la historia, lo que está claro es que el Culto del Ciempiés difícilmente sobrevivió a los cambios del siglo XVII si es que lo logró en absoluto y que, hoy en día, parece claramente una herencia de un pasado problemático y complicado.
-----Travis McDonaugh, Los Herejes de las Islas: Paganos, Herejes, Cultos y Traidores, 1915, páginas 67-68.

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