Markus Keppler es el último gran Racionalista de momento y, por tanto, su teoría está salpicada de numerosas referencias científicas, especialmente de la psicología. El psicoanálisis de Freud, el subconsciente visto desde Jung, etc. salpican sus escritos de modo continuo, requiriendo que muchos nuevos iniciados y neófitos estudien esa disciplina antes de poder profundizar en la obra del propio Keppler. Su obra principal, y última, es Más Allá de la Cordura, donde expone por completo la que será versión definitiva de su pensamiento, que exponemos aquí.
Keppler es un dualista: en su visión, el universo está recorrido por dos fuerzas opuestas, de cuyo conflicto surge todo lo demás (de hecho, el precioso capítulo 1 de su libro está dedicado a ensalzar y ver esa dualidad en todas las cosas). Estas fuerzas no tienen conocimiento ni voluntad, son como la gravedad y el electromagnetismo, y su capacidad es tan vasta que los seres humanos son ciegos a ellas porque verlas implica ir más allá de la cordura común (de ahí el título del libro). Estas fuerzas (que no son ni buenas ni malas, sólo son opuestas) son como dos grandes máquinas en funcionamiento, con sus pesados pernos moviéndose continuamente para ganar terreno contra la otra.
Cuando de pronto un ser humano oye uno de los engranajes se produce lo que Keppler llama un Eco, término que se ha popularizado desde entonces. Los Ecos son lo que la mayor parte del ocultismo llama encuentros con lo sobrenatural: un fantasma, energías místicas, un ritual, etc. Todos ellos son simples ecos del verdadero sonido y potencial de las máquinas, que la mente humana es incapaz de asimilar. Al ser fruto de una máquina, cada Eco obedece a una lógica propia del trozo de máquina que lo generó, lo cual causa que cada Eco tenga su propia lógica interna (el fantasma que busca a su amada muerta es un ejemplo clásico).
¿Por qué no oímos continuamente la máquina sino simplemente cuando algo va mal en su funcionamiento? Aquí entramos en el psicoanálisis. El subconsciente, según Keppler, es capaz de percibir lo sobrenatural y de relacionarse con ello; cuando vemos un Eco, es algo emocional y profundo porque afecta a nuestro subconsciente. Para protegerse de ello, todos los seres humanos han creado y aprendido a fortalecer sus conscientes: estudios, normas de etiqueta, ciencia... todo ello delimita claramente lo que es posible y lo que es imposible, de modo que la mayor parte del tiempo el consciente actúa como un muro contra los Ecos, protegiendo a las personas de su influencia. Al fin y al cabo, todo lo sobrenatural no existe, de modo que lo racionalizamos como "haber visto mal", "una broma" o cualquier otra cosa que sirva para protegernos.
Sin embargo, es posible facilitar el encuentro con los Ecos. Tras sus viajes, Keppler estaba convencido de que se puede reducir el funcionamiento de lo racional para entrar en un profundo contacto con lo subconsciente y, por ende, lo sobrenatural. El uso de drogas que alteren la conciencia es un método clásico utilizado en muchas religiones, desde los viajes de peyote a los estados alterados fruto de la música rítmica; incluso, en estadios más avanzados, es posible suprimir el consciente de modo decidido por medio de los trances de los santos o las meditaciones de los budistas. La clave principal para romper con el consciente es aceptar sin lugar a dudas la realidad de lo que hay detrás del Velo. Si crees en ello, real y profundamente, podrás mirarlo porque tu subconsciente es más fuerte que las normas creadas por tu consciente.
Ocasionalmente, sin embargo, hasta los más racionales tienen un encuentro con lo sobrenatural. Esto se debe a que no todos los Ecos son igual de fuertes, algunos son suaves como el susurro de un insecto y otros potentes como el tañido de una campana. Incluso los más racionales se verán expuestos a estos últimos, aunque su lado racional funcionará como protección contra su impacto total y como modo de asimilarlo a posteriori de vuelta a un marco racional (sólo alguien que se dejó una bombilla encendida, el viento que movió la puerta,...).
Toda persona expuesta a lo sobrenatural se vuelve una Sombra, alguien que se encuentra entre la luz de la razón y la oscuridad aterradora y poderosa del subconsciente (si, Keppler está lleno de referencias así, es muy simbólico y metafórico en sus escritos). Es lo que Tightsong llamó una Sombra cuando describió los distintos niveles de profundización en lo oculto, aunque en Kepler el concepto de sombra va asociado a la teoría de Jung.
Así, para Keppler, todo viaje hacia lo oculto es un viaje que refleja la tensión entre las dos fuerzas del universo: es la lucha por abandonar atrás la razón y entrar en el subconsciente. La mayor parte de la gente pierde ese conflicto o rehuye de él, y regresa a la orilla (por usar la metáfora de Tightsong); pero unos pocos continúan avanzando hacia el interior del lago. Al hacerlo, su razón se pone cada vez más en duda y desarrollan lo que la gente racional llama trastornos: manías, obsesiones con ciertos rituales protectores, paranoia... fruto del contacto con algo que es potencialmente peligroso. Si profundizan hasta el final del lago, se encuentran a su Sombra (en términos de Jung), el reflejo de todos sus miedos, deseos, anhelos,... su yo subconsciente. La mayoría de las teorías afirman que, ante este encuentro, el Yo debe derrotar al Subconsciente y ponerlo a su servicio; Keppler afirma lo contrario, el Yo debe aceptar a su Sombra y abrazarla sin dudar hasta que el consciente se diluye en el subconsciente... así es como nace un magus de verdad y por eso, a ojos de la sociedad, están completamente locos.
En cualquier caso, aunque nunca lleguen a encontrarse con su Sombra al no profundizar tanto en el ocultismo, todo el que ha entrado en contacto íntimo (aunque sea brevemente) con su subconsciente sobrenatural es una Sombra para si mismo, ha visto la otra cara. Esto implica que, durante un tiempo tras el encuentro estará sometido a la Resonancia, el efecto por el cual las fuerzas sobrenaturales harán que el sujeto tenga breves visiones o destellos de lo sobrenatural incluso aunque no haya ningún Eco en ese momento, simplemente porque lleva esas fuerzas en su interior. A mayor haya sido el Eco que creó a la Sombra, más tiempo durarán y más fuertes serán las Resonancias, a más débil haya sido antes dejarán de ocurrir.
Algunos autores critican a Keppler que nunca haya hablado sobre el efecto que las fuerzas y el subconsciente tienen sobre el ser humano, ni que no haya sido capaz de explicar las posesiones y los cambios en la gente sometida a lo sobrenatural; igualmente, su explicación de los rituales mágicos (que resume en un simple cambio del consciente colectivo que se ajusta un poco más al sobrenatural) ha sido pobre para la mayor parte de ocultistas. La razón de lo primero es que Keppler jamás en su vida entró en contacto con ninguna persona en esas condiciones y siempre consideró que eran un mito, una leyenda, una proyección del subconsciente de las personas (igual que los dioses, simples racionalizaciones del consciente para explicar las fuerzas inexplicables); la razón para lo segundo es que Keppler sólo creyó en la magia, como algo controlado humanamente, muy al final de su vida y su explicación siempre fue pobre en ese sentido, centrada en los magus y no los niveles intermedios.
La crítica principal que se le ha hecho, y que ninguno de sus discípulos/seguidores ha sabido responder desde entonces, es ¿por qué hay dos fuerzas? Si no tienen voluntad, ¿qué hacen? ¿Por qué se enfrentan? Keppler siempre dijo que, en sus viajes hacia el subconsciente, se encontró con ellas de lleno en pleno combate (metafórico) y que ese conocimiento de su yo interior fue el que dio sentido a Más Allá de la Cordura. Como explicación es, en el mejor de los casos, débil, y más en el marco de una teoría realista... pero, ¿será verdad? ¿Y cual será el terrible destino que espera a aquellos que sigan su camino y no tengan más suerte que él, aquel descubrimiento que le llevó a suicidarse al terminar el libro?
Quizás nunca tengamos las respuestas, pero no seríamos ocultistas si no las buscásemos.
Así, para Keppler, todo viaje hacia lo oculto es un viaje que refleja la tensión entre las dos fuerzas del universo: es la lucha por abandonar atrás la razón y entrar en el subconsciente. La mayor parte de la gente pierde ese conflicto o rehuye de él, y regresa a la orilla (por usar la metáfora de Tightsong); pero unos pocos continúan avanzando hacia el interior del lago. Al hacerlo, su razón se pone cada vez más en duda y desarrollan lo que la gente racional llama trastornos: manías, obsesiones con ciertos rituales protectores, paranoia... fruto del contacto con algo que es potencialmente peligroso. Si profundizan hasta el final del lago, se encuentran a su Sombra (en términos de Jung), el reflejo de todos sus miedos, deseos, anhelos,... su yo subconsciente. La mayoría de las teorías afirman que, ante este encuentro, el Yo debe derrotar al Subconsciente y ponerlo a su servicio; Keppler afirma lo contrario, el Yo debe aceptar a su Sombra y abrazarla sin dudar hasta que el consciente se diluye en el subconsciente... así es como nace un magus de verdad y por eso, a ojos de la sociedad, están completamente locos.
En cualquier caso, aunque nunca lleguen a encontrarse con su Sombra al no profundizar tanto en el ocultismo, todo el que ha entrado en contacto íntimo (aunque sea brevemente) con su subconsciente sobrenatural es una Sombra para si mismo, ha visto la otra cara. Esto implica que, durante un tiempo tras el encuentro estará sometido a la Resonancia, el efecto por el cual las fuerzas sobrenaturales harán que el sujeto tenga breves visiones o destellos de lo sobrenatural incluso aunque no haya ningún Eco en ese momento, simplemente porque lleva esas fuerzas en su interior. A mayor haya sido el Eco que creó a la Sombra, más tiempo durarán y más fuertes serán las Resonancias, a más débil haya sido antes dejarán de ocurrir.
Algunos autores critican a Keppler que nunca haya hablado sobre el efecto que las fuerzas y el subconsciente tienen sobre el ser humano, ni que no haya sido capaz de explicar las posesiones y los cambios en la gente sometida a lo sobrenatural; igualmente, su explicación de los rituales mágicos (que resume en un simple cambio del consciente colectivo que se ajusta un poco más al sobrenatural) ha sido pobre para la mayor parte de ocultistas. La razón de lo primero es que Keppler jamás en su vida entró en contacto con ninguna persona en esas condiciones y siempre consideró que eran un mito, una leyenda, una proyección del subconsciente de las personas (igual que los dioses, simples racionalizaciones del consciente para explicar las fuerzas inexplicables); la razón para lo segundo es que Keppler sólo creyó en la magia, como algo controlado humanamente, muy al final de su vida y su explicación siempre fue pobre en ese sentido, centrada en los magus y no los niveles intermedios.
La crítica principal que se le ha hecho, y que ninguno de sus discípulos/seguidores ha sabido responder desde entonces, es ¿por qué hay dos fuerzas? Si no tienen voluntad, ¿qué hacen? ¿Por qué se enfrentan? Keppler siempre dijo que, en sus viajes hacia el subconsciente, se encontró con ellas de lleno en pleno combate (metafórico) y que ese conocimiento de su yo interior fue el que dio sentido a Más Allá de la Cordura. Como explicación es, en el mejor de los casos, débil, y más en el marco de una teoría realista... pero, ¿será verdad? ¿Y cual será el terrible destino que espera a aquellos que sigan su camino y no tengan más suerte que él, aquel descubrimiento que le llevó a suicidarse al terminar el libro?
Quizás nunca tengamos las respuestas, pero no seríamos ocultistas si no las buscásemos.



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